FE Y HUMILDAD

UNA LECCIÓN DE FE Y DE HUMILDAD

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TEMA: UNA LECCION DE FE Y DE HUMILDAD
TEXTO: MATEO 8:5-10
INTRODUCCION

En este precioso texto que hemos leído para comenzar esta noche podemos tomar lecciones muy importantes para recibir del Señor el milagro que tanto necesitamos para nuestra vida.
Son, como lo dice el título de este mensaje, lecciones de fe y de humildad que nos dan las actitudes de un centurión romano que vino a pedir un milagro de sanidad para su siervo judío.
¿Quiénes eran los centuriones? Eran oficiales del ejército romano que estaban a cargo de cien soldados, es decir eran parte de la jerarquía del ejército romano.
Veamos cuáles son esas lecciones de fe y humildad que podemos ver en la vida de este centurión y apliquémoslos a nuestra vida:

I) EL CENTURION VINO A JESUS ROGANDOLE (VS 5)

• El centurión era un hombre acostumbrado a dar órdenes y ser obedecido, pero el llego delante del Señor con humildad y con respeto, llego a rogarle a Jesús.

• El centurión reconoció con humildad que Jesús era superior a él, no llego a ordenarle que sanara a su siervo, no llego a obligar a Jesús que hiciera lo que el quería, el llego delante del Señor a rogarle, sin importarle lo que los demás pensaran o dijeran.

• Que gran lección nos da a muchos de nosotros este centurión, que hablamos con el Señor sin respeto, sin temor, queriendo imponerle nuestro tiempo, nuestra forma de hacer las cosas.

• NO debemos olvidar quien es él y quienes somos nosotros delante de el (Eclesiastés 5:2)

II) EL CENTURION RECONOCIO QUE NO ERA DIGNO QUE JESUS VINIERA BAJO SU TECHO (VS 6-8)

• Jesús tenía toda la disposición de ir a la casa del centurión, pero el con humildad reconoció que no era digno que Jesús llegara a su casa, pues el reconocía su condición de pecador.

• Digno significa: ser Merecedor de algo, es decir que el centurión reconoció que el no merecía recibir en su casa al Rey de reyes

• Muchas veces actuamos con actitudes contrarias a la del centurión, por lo que hacemos para el Señor, por las almas que ganamos, por nuestro servicio a la iglesia somos merecedores de los milagros, pensamos que por nuestra bondad Dios tiene la obligación de darnos lo que le pedimos.

• Nosotros debemos reconocer que si Dios nos bendice y prospera no es por nuestra justicia o por nuestra bondad, es decir no es porque lo merezcamos, sino por la misericordia de nuestro Dios (Daniel 9:18)

• No recibimos los milagros del Señor porque somos buenos, sino porque nuestro Señor es bueno para con nosotros

III) EL CENTURION NOS DA UNA LECCION DE FE EN EL PODER DE LA PALABRA DEL SEÑOR (MATEO 8:8)

• El centurión creía que Jesús tenia poder para sanar a su siervo aun estando lejos de él, que su palabra era suficiente para que la enfermedad saliera del cuerpo de su siervo.

• El centurión creyó la palabra de sanidad de Jesús (vs 13) volvió a casa sin Jesús, sin el manto de Jesús, sin un discípulo de Jesús que pusiera su mano sobre su sirvo, el volvió a casa con una palabra de poder y autoridad, y esa palabra obro un milagro de sanidad.

• Esta noche tienes que creer en la palabra de Dios, no volverás a casa con más dinero, o con medicinas o con un médico, pero vas a llevar a casa algo que es tiene poder para obrar milagros en tu vida: Una palabra de Dios.

IV) EL CENTURION NOS DA UNA LECCION DE FE EN LA AUTORIDAD DE JESÚS (VS 9)

• Ese hombre conocía muy bien lo que era la autoridad, mandar y obedecer, el estaba bajo autoridad del imperio y tenía que obedecer, y el tenia hombres bajo su autoridad y tenían que obedecer.

• El reconocía la autoridad de Jesús como Rey y como Dios, si Jesús daba una orden la enfermedad tenía que obedecer, y eso maravillo a Jesús (vs 10)

• Tenemos que confiar que Jesús es Rey de reyes y tiene autoridad, el manda a las olas, los vientos, las enfermedades, los demonios, y tiene autoridad sobre cualquier problema de nuestra vida.